Quiero transmitiros una impresión que siempre he tenido acerca de las personas que trabajan, que trabajamos, en el CSIC. Esta sensación, aunque no os lo creáis, la empecé a percibir desde que tengo uso de razón, y después la he ido confirmando por mi experiencia personal en otras áreas de la Administración Pública, previas a mi incorporación al Consejo, y por las relaciones que mantenemos con otras administraciones y organismos.

Me refiero a la dedicación especial y a la entrega del personal del Consejo, del que se puede decir que lo lleva en la sangre. Nada tiene que ver con la condición de funcionarios que ostentamos y con las consideraciones no siempre positivas que se nos atribuyen.

Ya Ramón y Cajal afirmaba que la investigación exigía una vida monástica a los que profesaban esta devoción. Nos 

M. Carmen González Peñalver

decía que “el sabio debe escoger entre su familia espiritual y su familia real, entre sus ideas y sus hijos”. Es preciso reconocer que en tan extrema exigencia late un fondo de verdad, en muchas ocasiones dejamos a un lado a la familia para poder avanzar en la investigación, y esto les sucede tanto a los científicos como al personal de apoyo y de administración.

Permitidme que haga un comentario respecto a estos últimos colectivos y que destaque el trabajo que realizan. De una manera silenciosa, a veces en puestos que pasan desapercibidos, sin querer sobresalir, desarrollan un trabajo de fundamental importancia sin el cual sería imposible que la investigación avanzara. No podemos olvidar la importancia de la gestión, que es una pieza clave para lograr los objetivos en investigación científica y técnica. Por ello, debe existir una simbiosis entre el personal científico y el de apoyo, porque si falla, la investigación también.

En concreto, desde esta Secretaría General Adjunta de Obras e Infraestructuras, gracias al trabajo de este colectivo, intentamos gestionar de la manera más eficiente toda la contratación del organismo, para nuevas infraestructuras, mantener las existentes y aquella necesaria para la ejecución de los proyectos de investigación, siempre pensando que estamos contribuyendo al desarrollo de la actividad investigadora, por lo que nos exigimos la máxima eficacia.

Además, velamos y custodiamos los bienes muebles e inmuebles del CSIC, y de una forma muy especial intentamos proteger su Patrimonio Histórico, de valor incalculable.

El empeño y el amor propio del personal del CSIC ha posibilitado que, con recursos y medios no demasiado abundantes, se hayan alcanzado metas y logrado objetivos que en determinados momentos nos parecían casi imposibles. Pero es necesaria una mayor coordinación entre la Administración General del Estado y los diferentes agentes de I+D+I, así como una simplificación de las estructuras y los procedimientos.

Os animo a asumir los retos que nos marquemos, con energías renovadas y con la ilusión con la que habéis abordado hasta ahora todo nuevo proyecto, debiendo ser además un referente para quienes se incorporan al CSIC.

Sigamos sintiéndonos orgullosos del trabajo que día a día hacemos, sabiendo que con él estamos consiguiendo el desarrollo de la investigación en España, y pensemos que hemos ayudado al Consejo a llegar hasta aquí y que vamos a continuar haciéndolo con el mismo compromiso y la misma dedicación.

Secretaría General Adjunta de Obras e Infraestructuras